Cuando nace la luz…

Cuando nace la luz…

Que chistoso cuando dicen que “Diste a luz”… yo tengo dos hijos y uno en camino, y esa frase no la había entendido hasta hoy.

Al parecer y según las cuentas, si todo sale como debe ser en el mes de mayo ¡¡“Daré a luz” a mi nuevo bebé!!

Dar a luz, en pocas palabras, es: TERMINAR el proceso del embarazo ENSANCHANDO el cuerpo para que el bebé DESCIENDA y COMIENCE su vida entre nosotros, para conocerlo, disfrutarlo, crecer y vivir juntos.

Dar a Luz significa que TERMINÓ una etapa y que COMIENZA otra,  por eso, Dar a Luz es algo magnífico.

En el embarazo MI bebé está vivo dentro de mí, creciendo dentro de mí y comiendo de mí… solo yo puedo sentirlo y conocerlo…. ¡Sé hasta cuando tiene frio y le da hipo!

Siento sus pies, sus manos, su cabeza… sé cuándo tiene hambre y específicamente qué es lo que necesita comer. Es impresionante. Por más que mi esposo se esmere en sentirlo, es imposible que lo pueda sentir como yo.

Algo muy distinto sucede cuando el bebé nace y ve la luz… ahora TODOS pueden sentirlo, verlo, oírlo y conocerlo. De pronto todo el que quiera estar cerca de él puede disfrutarlo.

Justo viene Navidad y no puedo dejar de pensar en el día en que JESÚS nació…. Ahora puedo entender con mayor claridad todo ese proceso del que habla la Biblia.

Pensar en que Dios tenía a su hijo tan cerca de Él como yo a los míos… pensar que podía sentirlo y verlo como yo a los míos, hasta llegar el día de Su alumbramiento. Un día donde TODOS pudieran conocerlo y disfrutarlo tanto como Él.

Cualquiera podría tocarlo, sentirlo y crecer ¡¡junto a Él!! ¡Cualquiera que QUISIERA podría conocerlo!

Creo que puedo entender que MUCHOS quieran conocer a Jesús pero pocos puedan conectarse con Él. ¿Será que para lograr algo con Él deba conocer primero a Su Padre?… ¿será que me he dado por vencido muy rápido?

Estoy segura que TODOS los que logran conectar con Jesús quedan prendidos de Su amor… extasiados, sanados y liberados. Seguramente por eso a Dios le interesó tanto que pudiéramos conocerlo.

Su corazón tuvo que ensancharse tanto como el cuerpo de las mujeres al Dar a Luz.

Jesús tuvo que descender tanto como un bebé en el parto. Y nosotros tenemos que conocerlo poco a poco, como conocemos a nuestros hijos desde que nacen.

Cada día es un poco más y cada momento es una conexión sin igual, pero esa conexión es personal. Cada uno debe acercarse y conocerle, conectar con Él sólo podemos hacerlo de manera personal y no a través de cómo le conocen otros, por mucho que nos expliquen o nos esforcemos por entender la conexión de otros con Él no lo lograremos. Conocerle es intimar con Él de manera personal.

Llevo 14 años conociendo a Jesús… y sé que ama abrazarme y hacerme reír, que odia que me lastimen… que anhela mi gozo y pelea por mi paz… Le encanta enseñarme y disfruta cuando canto… le molesta que mienta y le entristece mi tristeza… Le gusta la verdad y persigue la justicia… Me da la mano siempre que caigo y me da regalos inesperados… me acompaña siempre aun cuando no quiero ir y me defiende cuando cometo un error… es fuerte… es alegre… es apasionado y muy romántico… ¡¡¡uyyyy sé tantas cosas de Él y tantas que me faltan por descubrir!!!…Pero no te dejes llevar por mi descripción… cada uno tiene una relación UNICA Y ESPECIAL con Él.

Hay un REGALO para ti HOY…. ¡¡¡JESÚS NACIÓ!!! ¿Quisieras conocerlo?

Adriana Torra


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